diciembre 01, 2017

EXPERIENCIAS | Cómo volar y no morir en el intento

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¿Alguna vez has soñado con volar? Pues te voy a poner un poquito los dientes largos: yo lo he conseguido. ¿Y cómo te quedarías si te digo que tú también puedes volar? ¡Prometo que estoy sobrio y no me estoy quedando contigo! La respuesta está en Hurricane Factory, que nos invitó a otros tres blogueros (Déborah F. Muñoz, María Orgaz y Alfonso Zamora) y a mí a probar la experiencia de volar en su túnel de viento que, dicho sea de paso, es uno de los más grandes de Europa y se encuentra en Sambyl Outlet Madrid.

Fly me to the moon...

Vale, hasta la Luna no vas a llegar, pero unos metros sobre el suelo sí. El pack básico se divide en dos pases de minuto y medio que, aunque parezca poco, se exprimen al máximo.

Yo para este tipo de cosas soy lanzado, pero tengo que admitir que una vez visto el percal te entra una mezcla de miedo y nerviosismo. Aunque parezca que no, le tengo aprecio a mi cuerpo. ¡Pero tranquilos!, no hay de qué preocuparse. Durante toda la experiencia un instructor te acompañará, y antes de volar te dan unas instrucciones básicas para que no te rompas la crisma o salgas volando hasta el infinito y más allá... Y vale, esto lo digo para meter miedo. Es más sencillo de lo que parece y apenas corres riesgos. Una vez superada esta masterclass te toca convertirte en un Teletubbie: te pones un mono, gafas protectoras, tapones para los oídos y cascos. Toda seguridad sea bienvenida.

Antes de entrar los instructores nos dieron el gusto de hacer un show en el túnel que nos dejó a todos con la barbilla por los suelos. Oye, que en el telediario cuando hace viento salen agarrándose a las farolas para no salir volando y las barbaridades que hacen estos señores, que parece que nacieron con un ventilador de frente.

Volando voy...

Llegó el momento de salir volando. Entras en el túnel con el instructor y únicamente tienes que relajarte y seguir sus indicaciones... El resto no sé cómo explicarlo, creo que estaba un poco colocado de adrenalina. Eso sí, uno de los momentos más guays es cuando el instructor te agarra y salís los dos volando unos cuantos metros —bastantes— por encima del suelo. ¡Melena al viento!

Como podéis comprobar, durante el vuelo también aprovechan para sacarte algunas fotos. Eso sí, cuanto antes asumas que no vas a salir bien mejor para todos. Para muestra, un botón.


¡Nos vemos por los aires!
febrero 26, 2017

RELATO | El señor de rojo

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Daniel, un niño de siete años, bajó las escaleras de su casa como cualquier otro fin de semana. Al llegar al salón, frente a la chimenea apagada, encontró a un señor de rojo. El señor de rojo había calculado que a aquella hora estarían todos durmiendo. Encontrarse con Daniel no entraba en sus planes.

—¿Papá Noël? —preguntó el pequeño Daniel sin llegar a creer lo que veía.

El señor de rojo se puso un dedo en los labios para hacer callar al niño.

Pero qué extraño… ¿qué hacía Papá Noël en casa del pequeño Daniel un sábado de agosto?

Menuda se armó en el vecindario cuando aparecieron las cuatro patrullas de policía.
enero 21, 2017

RELATO | Camino a la fama

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Y allí estaba el autor, delante del escritorio y con el reloj marcando las cuatro de la madrugada. No apartaba la mirada de la pantalla ni un segundo. La cabeza le daba vueltas, pero tenía que continuar. Aquella novela que aún tenía la etiqueta de «proyecto» debería ser la más leída del país. Claro que lo sería: era su autobiografía.

La gente cuestionaba al autor cuando iba gritando a los cuatro vientos que iba a escribir un best-seller. Al fin y al cabo, él solo era un panadero del barrio de Vallecas.

«Solo interesan las biografías de los que están muertos», le dijeron una vez. Así que cuando el escritor-panadero puso la palabra FIN en la última línea del documento y se lo envió al primo de un amigo, que era editor, disparó contra su propia cabeza.

Al fin y al cabo sólo interesan las biografías de los muertos, ¿verdad?