LAS PRESENTACIONES...


Nunca se me han dado bien las presentaciones.

Quizás con esta frase lapidaria no vaya a ganar muchos adeptos en esta cosa llamada blog, pero es la verdad. Yo era de los chicos que en clase siempre quería presentarse de los últimos para copiarse de lo que decían sus compañeros por, probablemente, tener miedo a hacer el ridículo. Por sonar muy pobre. O demasiado abundante. ¡Con lo bonito que es hacer el ridículo!

Hablar de mí mismo es una cosa que jamás me ha gustado. Hablar de mi trabajo, de lo que hago y a lo que me dedico siempre me ha parecido un acto demasiado egocéntrico. Por el contrario, siempre me ha encantado escuchar al resto de personas hablar sobre ellas —todo con un límite, por favor—. Quizás esto sea un indicio de —esperemos que no— un futuro a lo Sálvame Deluxe. (Ahora que ya está escrito, se me hace muy triste darme cuenta que en el primer post aparece el nombre de este programa... ¡juro que será la primera y la última vez!).

Me gusta definirme —no me lo toméis por el camino del egocentrismo— como hombre orquesta. Culo inquieto. Persona que hace muchas cosas... como queráis. Actúo, escribo, presento —juro que presentar a otras personas/cosas se me da muchísimo mejor—, vuelvo a escribir, vuelvo a actuar, entre medias quizás dirijo un poco de teatro —pidiendo perdón a los directores de verdad—, vuelvo a escribir, vuelvo a actuar, organizo algún evento... Y así otra vez a empezar. (Y también llevo una cosa muy chula que se llama Verecundo Producciones. Te puedes pasar por su web, ¡que es gratis!)

En cuanto al blog... podréis encontrar cualquier cosa. Sobre aviso quedáis. Textos, opiniones, relatos, entrevistas (juro que a gente más interesante que yo)... Yo que vosotros estaría atento, porque igual algún día se me va la pinza y sorteo un coche. ¡Quien avisa no es traidor!

Y, sin más, espero que dentro de poco este post se pierda en el historial y ya nadie lo pueda recuperar. Aunque, siendo sinceros, lo que más espero es volver a verte por aquí... Sí, por favor, que desaparezca ya. ¡Ya!